El pasado 28 de noviembre, el Gobierno emitió en el Boletín Oficial del Estado la aprobación del Real Decreto 1067/2015 referente a la creación de la Agencia Estatal de Investigación.
El organismo se encargará de la financiación, evaluación, ejecución y seguimiento de los fondos para la I+D. Uno de los objetivos que se persigue con la Agencia es crear un modelo de gestión más eficaz con la simplificación de los procedimientos y la disminución de las cargas administrativas para los ciudadanos.
La Agencia comenzará a funcionar a partir del 2016 y dependerá jerárquicamente de la actual Secretaría de Estado de I+D+i y del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO)
El organismo no contará con independencia presupuestaria pero si podrá reservar fondos de un año para otro en forma de remanentes, lo que le permitirá una mayor flexibilidad a la hora de convocar y otorgar financiación para proyectos y contratos. Hasta ahora, los fondos que no se gastaban en un año volvían a las arcas del Tesoro.
Con la creación de esta Agencia se pretenden gestionar además las ayudas de I+D de otros ministerios mediante convenios, y podrá sumar también la gestión de fondos privados. Además, trabajará en coordinación con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el otro gran agente financiador de la I+D+i, en su caso destinado especialmente al mundo empresarial.